“Antonio el Camarero”
A veces me sorprendo yo misma, mi cabeza esta llena de erotismo y fantasías sexuales. Me encanta plasmarlas
en un papel, e imaginar que a los demás les produce morbo leerlas.
Hola, soy Karla, quiero relatarte lo que me sucedió la semana pasada.
Fui a comer con mi marido al restaurante que hay debajo de mi piso, nos sentamos para pedir el menú, y apareció Antonio, el camarero al cual ya había echado el ojo desde hacia un tiempo, su aspecto era muy agradable, y he de reconocer que desde la primera vez que le vi., no había podido evitar fantasear con el cuando lo hacia con mi marido.
Al acercarse Antonio, note como se fijo en el escote pronunciado de mi blusa blanca, y advertí como miraba mi pecho, cuando se cruzaron nuestras miradas, el se ruborizo al darse cuenta que lo había cazado.
Me dirigí al baño, y al pasar junto a Antonio, le cogi del brazo y le incite a acompañarme.
“¿Te ha gustado lo que has visto?” Le dije
“Joder Karla, perdona no pude evitarlo” me dijo el
“Mira, yo creo que deberías acompañarme a mi casa en cuanto mi marido se marche a trabajar, si es que te apetece mirarme mejor”
Antonio se quedo cortado unos 15 segundos sin saber que decir
“hace tanto tiempo que esperaba oír eso que no se si podré esperar a que se marche tu marido” exclamo, mientras sus manos se posaban en mi culo, apretándome contra el bulto de su pantalón, que por el tamaño, parecería estar a punto de estallar.
Termine el menú con mi marido como si no hubiese sucedido nada, y después de pagar la cuenta, nos dirigimos a la puerta.
Antonio nos la estaba abriendo, y mi marido salio primero desesperado por encontrar un taxi que le llevara al centro.
Me acerque a su oído y le dije “ummmm, lo que ahora necesitare es un buen postre. ¿Me lo podrías servir a domicilio?”
Y sin esperar respuesta empecé a caminar hacia mi marido, sabiendo que Antonio estaba mirándome las piernas, y el vaivén de mi trasero.
No tuve que esperar más de un cuarto de hora, para oír el timbre de mi casa.
Abrí la puerta, y ahí estaba Antonio, de pie y mirándome con la cara desencajada por el deseo.
Me agarro con sus dos manos por la cabeza, y me beso apasionadamente, nuestras lenguas se juntaron para intercambiar nuestras humedades.
“Quiero follarte donde lo hace tu marido, quiero que seas mía mientras el esta fuera” me grito.
Le cogi la mano, y le conduje a la habitación de matrimonio, mientras le quitaba su camisa.
El me arranco la falda, dejando a la vista mi tanga rojo empapado por la excitación.
Me quite mi blusa blanca y mi sujetador dejando mis pechos al descubierto, y conduje sus manos hacia ellos.
Empezó a tocármelos suavemente, mientras notaba como se erizaban mis pezones.
Yo me senté en el borde de la cama, y le pedí que se acercara
“quiero mi postre, y quiero comérmelo ahora” le dije
Tenía su paquete a la altura de mi cara, y le baje los pantalones, dejando al descubierto su fabuloso miembro.
Se lo cogi con una mano, y empecé a moverla mientras con la otra le acariciaba los testículos.
Me acerque y pase mi lengua por su polla, como si comiera un helado.
“chupamela Karla” me dijo.
Sin esperar ni un segundo, abrí mi boquita, e introduje su polla dentro, moviendo mi cabeza rítmicamente, mientras oía sus gemidos.
No quería que se corriera dentro de mi boca, quería que Antonio me hiciese disfrutar antes, así que me estire en la cama mientras me quitaba el tanga rojo.
“acércate quiero notar el calor de tu polla dentro de mi coño” le dije.
“ummmm, abra que castigar a esta niña mala, su marido trabajando, y ella pidiéndome que me la folle” exclamo el.
“ummmm,….si Antonio, follame”.
“no no, me parece que no lo has entendido. Quiero que me pidas por favor que te folle” me dijo mientras rozaba su polla contra mi clítoris, con movimientos circulares.
Esos movimientos, me estaban volviendo loca, deseaba con todas mis fuerzas que entrase dentro de mí, estaba tan mojada que con un simple empujoncito hubiese entrado hasta el final.
“Por favor Antonio follame” le pedí.
En ese instante separando mis piernas me introdujo toda su polla dentro.
“oooohhhh,…..si, así, házmelo bien, estoy muy cachonda”.
Con cada envestida suya, notaba más y más placer. En verdad sabía follar, y me lo estaba demostrando.
Hacia tiempo que no estaba tan a gusto, en mi cama estirada con las piernas abiertas, pero con Antonio follandome, en lugar de estar haciéndome una paja pensando en el.
“oooooohhhhh,…ummmmm…..me voy a correr” le dije, mientras note los espasmos que me producía el calor de su semen, fluyendo dentro de mi.
Antonio se estaba corriendo dentro de mí, manchando todo mi interior, marcándome para que supiese que era suya.
Se retiro de mi interior, y se tumbo a mi lado, con su pene en estado de semiereccion, y no pude resistir la tentación de tocarlo, recogiendo con mis dedos restos de ese preciado liquido.
Mirándole a los ojos, introduje mis dedos en mi boca, saboreándolo.
Me miro y exclamo “ deseaba follarte en esta cama desde hacia mucho tiempo, y por fin lo he conseguido, ahora eres también mía, y tu marido tendrá que compartirte, pero como castigo para el, no follara contigo, hasta que yo te lo haya echo por lo menos cuatro veces, y además se termino el que le comas la polla, no quiero que se la comas a nadie mas que a mi”
“ummmm,…..como quieras Antonio, sabes que soy tuya”
Me beso, se vistió, y se marcho sin decir nada mas. Llevándose con el mi tanga de color rojo como un trofeo de caza.
Ahora solo tenia que esperar a que el quisiese volver a repetir conmigo, por suerte no me había prohibido masturbarme, y pensaba hacerlo pensando en……….
Antonio claro, en quien si no
FIN

